2 de abril de 2025

De antorchas a bloques: EE. UU. impulsa ley para minar Bitcoin con gas residual

 De antorchas a bloques: EE. UU. impulsa ley para minar Bitcoin con gas residual
  • Ted Cruz impulsa ley para usar gas quemado en minería de Bitcoin
  • La FLARE Act propone incentivos fiscales para convertir gas desperdiciado en energía útil para centros de datos cripto

Bitcoin y política energética: nueva propuesta legislativa en EE. UU. apuesta por minería sustentable

La minería de Bitcoin vuelve al debate legislativo estadounidense con la introducción de la FLARE Act (Facilitating Lower Atmospheric Released Emissions), un proyecto de ley impulsado por el senador Ted Cruz que busca transformar el gas natural quemado durante la extracción de petróleo en una fuente de energía aprovechable para la industria digital. La propuesta, presentada el 1 de abril, plantea otorgar incentivos fiscales a empresas que reutilicen ese gas para alimentar centros de datos, incluidos los de minería de activos digitales como Bitcoin.

La clave de la iniciativa es la deducción fiscal inmediata: permitir a las compañías descontar en su totalidad y de forma anticipada el costo de infraestructura necesaria para capturar y utilizar gas residual, en lugar de amortizarla durante varios años. Este enfoque no introduce nuevos subsidios, pero modifica el tratamiento tributario actual para fomentar inversión privada en proyectos que reduzcan emisiones.

La ley FLARE reconoce a la minería digital como una actividad de valor agregado, capaz de monetizar energía desperdiciada y contribuir a la mitigación ambiental. Diversos actores de la industria han respaldado la propuesta. MARA Holdings, por ejemplo, destacó que esta legislación “reconoce el rol de la minería de Bitcoin en reducir emisiones y desbloquear energía estancada”. Por su parte, Matthew Sigel, jefe de investigación en activos digitales de VanEck, la calificó como una oportunidad para “usar el gas quemado de forma más eficiente y sostenible”.

A nivel ambiental, reutilizar el gas en generadores eléctricos –en lugar de quemarlo en antorchas abiertas– permite una combustión más controlada y una reducción sustancial de metano, un gas de efecto invernadero altamente contaminante. En paralelo, las instalaciones mineras que operan con esta fuente energética pueden también desconectarse rápidamente de la red en momentos críticos, aportando flexibilidad y estabilidad al sistema eléctrico, especialmente en zonas rurales.

El proyecto ha sido bien recibido por grupos como Digital Power Network, que lo considera un avance estratégico para integrar la infraestructura minera al ecosistema energético estadounidense. La ley fue remitida al Comité de Finanzas del Senado, y su progreso podría definir el futuro del rol de Bitcoin en la transición energética del país.

Mientras los reguladores buscan fórmulas para compatibilizar innovación tecnológica y objetivos climáticos, la FLARE Act propone un camino intermedio: convertir un problema ambiental en una solución económica. Si prospera, Estados Unidos podría consolidar su liderazgo en minería de Bitcoin, no solo por capacidad de cómputo, sino por hacerlo de forma más limpia, descentralizada y eficiente.

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