6 de abril de 2025

Satoshi a sus “50 años” es noticia

 Satoshi a sus “50 años” es noticia
  • El gobierno de EE.UU. adopta oficialmente a Bitcoin como activo de reserva, marcando un hito en la institucionalización de la criptomoneda.
  • Satoshi Nakamoto, a 50 años de su supuesto nacimiento, permanece en el anonimato mientras su fortuna supera los 108.000 millones de dólares.

Más de 1.09 millones de BTC permanecen inactivos en la wallet atribuida a Satoshi Nakamoto, equivalentes a más de 108.000 millones de dólares según datos de Arkham Intelligence.
El 5 de abril, fecha que figura como nacimiento de Nakamoto en su antiguo perfil de la P2P Foundation, coincide con la orden ejecutiva de EE.UU. para incluir Bitcoin en su sistema financiero oficial.

En un giro histórico que redefine el papel de Bitcoin en el sistema financiero global, Estados Unidos ha decidido incluir a la criptomoneda como activo estratégico de reserva, un movimiento oficializado mediante una orden ejecutiva firmada por el presidente en funciones. Esta decisión no solo legitima aún más al activo digital, sino que se alinea con el creciente reconocimiento institucional que Bitcoin ha venido ganando desde su nacimiento hace más de 15 años.

La medida ocurre casi en simultáneo con la efeméride simbólica del supuesto cumpleaños número 50 de Satoshi Nakamoto, creador anónimo de Bitcoin, quien en su antiguo perfil de la P2P Foundation indicaba haber nacido el 5 de abril de 1975. Más allá de la especulación en torno a su identidad —que ha involucrado desde criptógrafos como Nick Szabo hasta teorías sobre agencias gubernamentales—, lo relevante es que su ausencia ha servido como garante de la descentralización de Bitcoin.

Más allá de la anécdota, el hecho de que esta fortuna permanezca inmóvil refuerza el carácter descentralizado de Bitcoin, consolidando su narrativa como «dinero sin confianza». Paradójicamente, esa confianza se ve ahora replicada en el ámbito gubernamental: la adopción de Bitcoin como activo de reserva por parte de EE.UU. señala una aceptación tácita de su escasez programada, su resistencia a la censura y su valor como instrumento de soberanía económica.

Esta institucionalización marca un punto de inflexión. Bitcoin deja de ser una alternativa para convertirse en parte del sistema que originalmente cuestionaba. El hecho de que su creador se mantenga ausente —y probablemente irrelevante en la evolución futura del protocolo— es un rasgo distintivo frente a otros proyectos cripto con fundadores visibles y activos, cuyo involucramiento ha sido fuente de conflictos, centralización o manipulación de mercado.

La elección del 5 de abril tampoco es trivial para los conocedores del sistema monetario: es la misma fecha en que, en 1933, Franklin D. Roosevelt ordenó la confiscación del oro a los ciudadanos estadounidenses (Executive Order 6102), en uno de los actos más simbólicos de subordinación del individuo frente al poder monetario del Estado. Que ahora, en 2025, el mismo Estado incorpore Bitcoin a su balance sugiere una relectura radical de aquel episodio histórico: la soberanía financiera ya no es monopolio de los bancos centrales.

En una industria acostumbrada al ruido y las narrativas cambiantes, el silencio de Satoshi se vuelve cada vez más elocuente. Su legado no reside en su identidad, sino en haber creado un protocolo que ha demostrado ser más resistente que cualquier figura pública. Al cumplir medio siglo, su huella no es la de un héroe mítico, sino la de un arquitecto que supo desaparecer a tiempo para que su obra pudiera sostenerse sola. Hoy, con Bitcoin en el balance del Tesoro estadounidense, su visión se consolida no como una utopía cypherpunk, sino como una herramienta concreta de política económica global.

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