Liquidaciones sacuden al mercado cripto

- Más de $750 millones de dólares en liquidaciones en 24 horas, con el 77% concentrado en posiciones largas.
- ¿Está Bitcoin perdiendo tracción como activo de riesgo en un contexto macro cada vez más frágil?
La volatilidad volvió a dominar el mercado de criptomonedas durante el fin de semana, dejando una señal incómoda para los participantes más apalancados. Tras la caída del precio de Bitcoin hacia la zona de los $88.000 dólares, las liquidaciones masivas se dispararon y reavivaron el debate sobre la solidez de la demanda, la ausencia de grandes compradores y la creciente influencia de factores macroeconómicos tradicionales en la dinámica del mercado cripto. Más que un simple retroceso técnico, el episodio refleja un cambio relevante en el equilibrio entre expectativas, liquidez y apetito por riesgo.
Un ajuste violento dominado por posiciones largas
El mercado de criptomonedas registró liquidaciones por más de $750 millones de dólares en las últimas 24 horas. De ese total, $579 millones de dólares provinieron de posiciones largas, lo que implica que más del 77% de las liquidaciones afectaron a operadores que apostaban por una continuación alcista del precio.
Este desequilibrio no es un evento aislado. Durante la última semana, la presión sobre las posiciones largas ha sido persistente, acompañando una tendencia de precios descendente en los principales activos digitales. Bitcoin, que había alcanzado un máximo local cercano a los $95.400 dólares, retrocedió hasta mínimos de $86.000 dólares durante el fin de semana, antes de estabilizarse alrededor de los $87.900 dólares, con una caída diaria cercana al 1%.
El patrón es claro: cada intento de rebote ha encontrado una respuesta vendedora rápida, amplificada por el uso de apalancamiento. En este contexto, las liquidaciones no solo limpian excesos, sino que también refuerzan la fragilidad del sentimiento a corto plazo.
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Interés abierto bajo y señales de apatía en derivados
Uno de los datos más relevantes detrás de este movimiento es el comportamiento del mercado de derivados. El interés abierto agregado que refleja el número total de posiciones activas se ha mantenido contenido entre 245.000 y 267.000 BTC desde el 8 de enero. Este rango estrecho sugiere una participación limitada y una falta de convicción por parte de los operadores más sofisticados.
La lectura es incómoda para los alcistas: no solo falta impulso especulativo, sino que tampoco se observa una entrada decidida de capital institucional en los niveles actuales. Esta combinación suele traducirse en movimientos erráticos y en una mayor vulnerabilidad ante shocks externos.
Crisis financiera en Japón como catalizador macro
Más allá de los factores internos del mercado cripto, el contexto macroeconómico ha jugado un papel determinante. La crisis financiera que se está desarrollando en Japón emergió como uno de los principales catalizadores del movimiento reciente. Una liquidación acelerada de bonos, iniciada la semana pasada, derivó en una fuerte caída del yen, que arrastra una tendencia bajista desde abril de 2024. Durante las dos primeras semanas de enero, la presión sobre la moneda japonesa se intensificó, alimentando temores de contagio financiero. Aunque rumores de una posible intervención del Banco de la Reserva Federal de Nueva York lograron frenar temporalmente la caída del yen, el daño al sentimiento ya estaba hecho.

En este entorno, los activos de riesgo han sufrido una rotación defensiva. Bitcoin, que durante años fue presentado como un activo alternativo y parcialmente descorrelacionado, ha mostrado una sensibilidad creciente a las turbulencias del sistema financiero tradicional. Este comportamiento refuerza la percepción de que, en el corto plazo, BTC sigue siendo tratado por muchos participantes como un activo de riesgo más.
Expectativas a la baja en mercados de predicción
El deterioro del sentimiento también se refleja en los mercados de predicción. Las probabilidades de que Bitcoin alcance los $100.000 dólares cayeron un 21% durante la última semana. Actualmente, los usuarios asignan un 66% de probabilidades a un movimiento alcista hacia ese nivel, frente a escenarios más bajistas. En contraste, la probabilidad de que el próximo gran movimiento de Bitcoin sea hacia los $69.000 dólares aumentó desde el 14% el 17 de enero hasta niveles significativamente más altos. Este giro en las expectativas no implica necesariamente una predicción certera, pero sí ofrece una ventana clara al estado psicológico del mercado: el optimismo se ha enfriado de forma abrupta.

Rotación defensiva y competencia de activos refugio
Mientras Bitcoin enfrenta este periodo de debilidad relativa, los refugios tradicionales han captado flujos. El oro registró una subida diaria del 2,08%, mientras que la plata avanzó un 1,6%, confirmando una rotación defensiva clásica en momentos de estrés macroeconómico.
Este contraste resulta relevante para el debate estructural sobre el rol de Bitcoin como reserva de valor. En fases de tensión financiera, el mercado parece seguir priorizando activos con menor volatilidad histórica, relegando a BTC a un segundo plano. Este comportamiento ya fue analizado en contextos similares en nuestro artículo sobre la relación entre liquidez global y Bitcoin, así como en el análisis del sentimiento extremo en ciclos de alta volatilidad.
Una lectura crítica del momento actual
El episodio de liquidaciones por $750 millones de dólares no debe interpretarse únicamente como un evento puntual. Refleja un mercado con baja participación, expectativas ajustándose a la baja y una clara dependencia del entorno macro. La ausencia de grandes compradores en niveles clave, combinada con la presión sobre los activos de riesgo a nivel global, plantea interrogantes legítimos sobre la fortaleza del impulso alcista en el corto plazo.
Esto no invalida las tesis de largo plazo sobre Bitcoin, pero sí obliga a separar narrativa de realidad inmediata. En un entorno dominado por la prudencia, el mercado parece exigir algo más que convicción ideológica para sostener precios elevados. Como se ha visto en otros momentos del ciclo, la paciencia y la gestión del riesgo vuelven a ser variables centrales.