Crimen cripto alcanza un récord histórico en 2025

 Crimen cripto alcanza un récord histórico en 2025
  • $154.000 millones de dólares en transacciones ilícitas onchain en 2025, un salto del 162 % interanual.
  • Las stablecoins concentran el 84 % del volumen ilegal, mientras Bitcoin cae a alrededor del 7 %.

La narrativa de que el crimen con criptomonedas es marginal volvió a tensionarse en 2025. Los datos más recientes muestran un crecimiento abrupto del volumen ilícito, impulsado no por actores aislados o estafadores oportunistas, sino por una integración progresiva de Estados-nación en infraestructuras criminales ya existentes. El resultado no es solo un récord cuantitativo, sino un cambio estructural en el tipo de riesgos que enfrenta el ecosistema cripto.

Las direcciones identificadas como ilícitas recibieron al menos $154.000 millones de dólares durante el año, una cifra que supera ampliamente los $57.200 millones estimados para 2024 tras revisiones posteriores. La firma subraya que se trata de una estimación mínima, susceptible de crecer conforme se identifiquen nuevas direcciones y se incorporen datos históricos adicionales.

De ciberdelito marginal a infraestructura estatal Se describe 2025 como el inicio de una tercera fase en la evolución del crimen cripto. La primera, entre 2009 y 2019, estuvo dominada por ciberdelincuentes de nicho. La segunda, entre 2020 y 2024, marcó la profesionalización del delito, con organizaciones que ofrecían servicios especializados de fraude, hackeo y lavado. La tercera fase es cualitativamente distinta: Estados soberanos y actores alineados con ellos comenzaron a utilizar estas mismas cadenas de suministro ilícitas para evadir sanciones financieras y sostener operaciones geopolíticas.

Fuente: Chainalysis

El dato más contundente es el crecimiento del 694 % interanual en los fondos dirigidos a entidades sancionadas. Para los equipos de cumplimiento, reguladores y fuerzas del orden, este cambio amplifica los riesgos más allá de la protección del consumidor y los traslada al ámbito de la seguridad nacional.

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Stablecoins: eficiencia operativa del delito Uno de los giros más relevantes del informe es el cambio en los activos preferidos por los actores ilícitos. En 2020, Bitcoin representaba cerca del 70 % del volumen ilegal, mientras que las stablecoins apenas alcanzaban el 15 %. Cinco años después, el panorama se invirtió por completo: las stablecoins concentran el 84 % del total ilícito y Bitcoin retrocede a aproximadamente el 7 %.

Fuente: Chainalysis

Este desplazamiento no es ideológico, sino funcional. Chainalysis atribuye la preferencia por stablecoins a tres factores clave:

  • Menor volatilidad, lo que reduce el riesgo financiero operativo.
  • Facilidad para transferencias transfronterizas rápidas.
  • Alta liquidez y aceptación, tanto en mercados legales como ilegales.

La tendencia refleja, en parte, el propio crecimiento del uso legítimo de stablecoins en pagos, remesas y mercados emergentes. La diferencia es que esa misma eficiencia se ha convertido en una ventaja crítica para redes criminales complejas.

Actores estatales en el centro del mapa

Los hackers norcoreanos protagonizaron su año más destructivo hasta la fecha, con $2.000 millones de dólares robados solo en 2025. Cerca de $1.500 millones provienen del exploit contra Bybit en febrero, considerado el mayor robo digital en la historia del sector cripto.

Rusia, por su parte, aparece vinculada al lanzamiento de la stablecoin A7A5, respaldada por rublos. En menos de un año, este token facilitó más de $93.300 millones de dólares en transacciones. La iniciativa se apoyó en un marco legal aprobado en 2024, diseñado específicamente para permitir el uso de criptomonedas como mecanismo de evasión de sanciones. Tanto Estados Unidos como la Unión Europea terminaron sancionando la red que respalda el proyecto en 2025.

En paralelo, las redes proxy iraníes canalizaron más de $2.000 millones de dólares en actividades onchain vinculadas al lavado de dinero, la venta ilícita de petróleo y la adquisición de armas. Organizaciones como Hezbolá, Hamás y los Hutíes utilizaron criptomonedas a una escala sin precedentes.

Redes chinas y “lavado como servicio”

Otro elemento estructural del nuevo panorama es el ascenso de las Redes Chinas de Lavado de Dinero (CMLN). Basadas en modelos previos como Huione Guarantee, estas organizaciones ofrecen lavado de dinero como servicio, junto con infraestructura completa: alojamiento, dominios, acceso a exchanges y mecanismos para resistir sanciones y cierres regulatorios.

Estas redes no solo procesan fondos de estafas y fraudes, sino que también facilitan el movimiento de capital proveniente de hackeos estatales, evasión de sanciones y financiamiento de actividades violentas.

Una proporción pequeña, un riesgo mayor

A pesar del volumen récord, la firma subraya que la actividad ilícita sigue representando menos del 1 % del total de transacciones cripto. Además, la metodología excluye ingresos provenientes de delitos no cripto como el narcotráfico tradicional cuando las transacciones son indistinguibles del uso legítimo en cadena.

El contexto histórico también muestra que el crimen cripto no crece de forma lineal. Entre 2022 y 2023, durante el llamado invierno cripto, los volúmenes ilícitos cayeron de $56.000 millones a $50.000 millones de dólares. Sin embargo, el salto de 2025 no parece cíclico, sino estructural, impulsado por incentivos geopolíticos y una infraestructura cada vez más profesionalizada.

Desde una perspectiva crítica, el desafío no es solo reducir el porcentaje de actividad ilícita, sino gestionar un ecosistema donde la escala y el perfil de los actores han cambiado. La cooperación entre reguladores, empresas del sector y fuerzas del orden se vuelve central, no para estigmatizar la tecnología, sino para preservar su integridad frente a un uso cada vez más sofisticado y estratégico.