Bitcoin y oro debutan en un ETP en Londres

- Un producto regulado que combina Bitcoin y oro ya cotiza en Londres, con $40,1 millones bajo gestión y una ratio Sharpe de 1,79.
- Asignación dinámica por volatilidad, no por capital fijo: el vehículo rebalancea mensualmente para equilibrar el riesgo entre ambos activos.
El mercado europeo de inversión regulada en activos digitales acaba de sumar un instrumento que sintetiza dos narrativas históricamente distintas: la reserva de valor tradicional y el activo monetario emergente. 21Shares ha listado en la London Stock Exchange su Bitcoin Gold ETP (BOLD), un producto que ofrece exposición conjunta a Bitcoin y oro bajo un marco regulado, con custodia institucional y respaldo físico de los activos subyacentes.
BOLD cotiza en libras esterlinas bajo el ticker BOLD y aplica una comisión anual del 0,65%. Es el quinto producto cripto de 21Shares en obtener aprobación de prospecto por parte de la Financial Conduct Authority (FCA), un dato relevante en un contexto donde el regulador británico ha retomado con cautela el acceso minorista a vehículos cripto negociados en mercados organizados.
Un diseño centrado en el riesgo, no en el reparto fijo de capital
A diferencia de los enfoques clásicos que dividen el capital en proporciones estáticas (por ejemplo, 50/50), BOLD adopta una metodología de volatilidad inversa desarrollada junto a ByteTree Asset Management. El mecanismo rebalancea mensualmente, incrementando el peso del activo menos volátil y reduciendo el del más volátil, con el objetivo de que Bitcoin y oro aporten un riesgo similar a la cartera total.
Este enfoque busca suavizar la experiencia del inversor en entornos de estrés. El oro, que recientemente ha marcado nuevos máximos históricos, actúa como amortiguador en fases “risk-off”, mientras que Bitcoin aporta el potencial de crecimiento estructural asociado a su escasez programada y a su creciente integración en infraestructuras financieras tradicionales.
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Custodia física y mitigación del riesgo de contraparte
Uno de los puntos críticos para el inversor minorista ha sido históricamente la custodia. BOLD declara estar plenamente respaldado por Bitcoin y oro mantenidos en custodia institucional y almacenados offline, una arquitectura que pretende reducir riesgos de contraparte y de custodia frente a alternativas menos robustas. En un mercado que aprendió a la fuerza tras episodios de quiebras y rehypothecation, este detalle no es menor.
Métricas iniciales y lectura de mercado
A fecha 12 de enero de 2026, el producto registraba $40,1 millones en activos bajo gestión y una ratio Sharpe de 1,79 a tres años, según datos del propio emisor. Más allá del volumen todavía modesto frente a grandes ETF, la métrica de eficiencia riesgo-retorno sugiere que la estrategia ha sabido navegar distintos regímenes de mercado, ajustando exposiciones de forma sistemática.
El trasfondo macro refuerza el argumento del producto. Persisten tensiones inflacionarias, incertidumbre monetaria y debates sobre el rol de los activos reales y escasos en carteras diversificadas. En ese contexto, la combinación de oro y Bitcoin responde a una lógica de complementariedad más que de sustitución.
El giro regulatorio del Reino Unido
El lanzamiento de BOLD no puede desligarse del cambio normativo. En octubre de 2025, la FCA levantó la prohibición de cuatro años que impedía el acceso minorista a notas y productos cripto negociados en bolsa (cETNs), habilitando su oferta en mercados aprobados como la Bolsa de Londres y Cboe UK. La decisión, tras meses de consulta, reconoce una mayor madurez del mercado y un mejor entendimiento de los riesgos, sin renunciar a la protección del inversor.
Conviene subrayar una diferencia técnica relevante: los ETNs a diferencia de los ETF son instrumentos de deuda que replican el precio del activo subyacente, sin que el inversor posea directamente el criptoactivo. BOLD, aun siendo un ETP con respaldo físico, se enmarca en esta categoría, lo que exige al inversor comprender la estructura legal y los riesgos asociados.
Lectura analítica para el inversor intermedio
Para el inversor con experiencia, BOLD representa más que un simple “producto híbrido”. Es una señal de cómo Bitcoin se integra, paso a paso, en carteras reguladas junto a activos clásicos, bajo metodologías cuantitativas que priorizan el control del riesgo. También ilustra la evolución del discurso: de la dicotomía “oro versus Bitcoin” hacia una convivencia estratégica en escenarios de inflación persistente y volatilidad macro.
El desafío estará en la educación financiera y en la correcta expectativa de resultados. La asignación dinámica puede reducir drawdowns, pero no elimina la volatilidad inherente a Bitcoin ni convierte al producto en un sustituto de una cartera diversificada completa.
En última instancia, la llegada de BOLD a Londres refuerza una tendencia: la institucionalización de Bitcoin avanza no solo por precio o narrativa, sino por ingeniería financiera, regulación y diseño de productos que hablan el lenguaje del inversor tradicional sin diluir las propiedades del activo digital. Para quien entienda esa intersección, el mensaje es claro: el mercado ya no discute si Bitcoin pertenece a las carteras; discute cómo integrarlo de forma eficiente.