Bitcoin hacia los $150.000 en 2026: Epoch Ventures cuestiona el ciclo de cuatro años

- ¿Y si el ciclo de reducción a la mitad de cuatro años nunca fue el motor real del precio de Bitcoin?
- Un informe de 186 páginas plantea un escenario de crecimiento gradual, menor volatilidad y una nueva fase de madurez institucional.
El segundo informe anual publicado por Epoch Ventures a comienzos de 2026 introduce una tesis que incomoda tanto a maximalistas como a traders de corto plazo: el famoso ciclo de cuatro años, históricamente asociado al halving, habría perdido relevancia o incluso nunca habría existido como tal en la formación del precio de Bitcoin. Lejos de proyecciones explosivas basadas en narrativas simplificadas, el documento propone un escenario más sobrio: crecimiento progresivo, menor volatilidad estructural y una adopción cada vez más institucional.
Un cierre de 2025 que rompe expectativas
Bitcoin cerró 2025 en torno a $87.500, lo que implicó una caída anual cercana al 6%, aunque con una ganancia acumulada del 84% en cuatro años. En términos históricos, ese desempeño lo sitúa en el percentil más bajo de rendimientos para un período completo de cuatro años, un dato que suele alimentar lecturas bajistas. Sin embargo, Epoch interpreta este comportamiento como evidencia de transición: el activo estaría dejando atrás fases de exuberancia extrema para entrar en una etapa de apreciación más estable.

El informe es explícito al respecto: la narrativa de ciclos rígidos habría sido, en buena medida, una profecía autocumplida. La corrección de 2025 desde niveles cercanos a $126.000 hasta el área de $81.000 coincidió con expectativas generalizadas de “fin de ciclo”, mientras indicadores técnicos como el RSI se mantuvieron fuera de zonas de sobrecompra durante más de un año. Desde esta óptica, Bitcoin ya habría atravesado su fase bajista y estaría inaugurando un nuevo régimen de mercado.

Bitcoin frente al oro: un catalizador silencioso
Uno de los ejes más interesantes del análisis es la relación entre Bitcoin y el oro. Desde máximos relativos, Bitcoin llegó a caer cerca de 49% frente al metal precioso, mientras el oro marcaba nuevos récords históricos. Para Epoch, esta divergencia no es una señal de debilidad estructural, sino un potencial catalizador: una reasignación marginal del 0,5% desde el oro hacia Bitcoin generaría flujos superiores a los observados en los ETF estadounidenses; con un 5,5%, Bitcoin igualaría la capitalización de mercado del oro.
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Este argumento se refuerza con un análisis temporal que sugiere que Bitcoin podría estar cerca de tocar fondo en su paridad frente al oro, un punto históricamente asociado a fases de recuperación relativa.

Menos volatilidad, más parecido a un activo monetario
En términos de volatilidad, Bitcoin mostró en 2025 un comportamiento comparable e incluso inferior al de algunas megacapitalizaciones tecnológicas. Acciones líderes del Nasdaq 100 registraron oscilaciones superiores, lo que refuerza la tesis de una disociación progresiva entre Bitcoin y los activos de riesgo tradicionales. Aunque las correlaciones de largo plazo persisten, la maduración de los mercados de crédito y la narrativa de “reserva de valor alternativa” podrían acercar su perfil al del oro más que al de una acción tecnológica.
El rol creciente de las empresas de tesorería
La adopción corporativa fue uno de los grandes protagonistas de 2025. Según el informe, las tenencias de Bitcoin por parte de empresas públicas crecieron un 82% interanual, hasta superar 1,08 millones de BTC, y el número de compañías con Bitcoin en balance pasó de 69 a más de 190. En conjunto, las empresas controlan ya al menos el 6,4% del suministro total.
Epoch subraya que estas estructuras facilitan el acceso de inversores tradicionales a Bitcoin, aunque introduce una advertencia clave: la dilución accionaria y los riesgos propios del mercado público contrastan con la simplicidad de poseer Bitcoin directamente. No es una crítica ideológica, sino una comparación de perfiles de riesgo.
Regulación, narrativa y riesgos tecnológicos
En el frente regulatorio, el informe anticipa que la Ley CLARITY no será aprobada en 2026, aunque parte de sus conceptos podrían avanzar vía regulaciones de la SEC. Más crítico aún es el análisis sobre la Ley GENIUS y las stablecoins, a las que Epoch acusa de reproducir esquemas de intermediación financiera que contradicen el espíritu de transacciones entre pares que dio origen a Bitcoin.

Respecto a la computación cuántica, el documento adopta una postura escéptica. Aunque el tema ganó protagonismo mediático a finales de 2025, Epoch considera que el riesgo está ampliamente sobredimensionado: las capacidades actuales no permiten factorizar números relevantes para la criptografía de Bitcoin, y la implementación prematura de soluciones “quantum-resistant” introduciría costos innecesarios en la red.
Un Bitcoin menos espectacular, pero más robusto
La tesis central de Epoch Ventures no promete fuegos artificiales inmediatos. Su proyección de $150.000 para 2026 se apoya en flujos estructurales: ETF, asignaciones patrimoniales del 2% en carteras modelo, adopción estatal incipiente y un entorno donde Bitcoin empieza a comportarse más como infraestructura monetaria que como activo puramente especulativo.
En ese contexto, el aparente “fin” del ciclo de cuatro años no sería una pérdida, sino una señal de madurez. Un Bitcoin más predecible, menos dependiente de narrativas cíclicas y más integrado en balances corporativos y estrategias patrimoniales podría resultar menos emocionante para el trader, pero potencialmente más valioso para el inversor de largo plazo. La enseñanza es clara: cuando un activo deja de ser ruidoso y comienza a ser aburrido, suele estar construyendo las bases de su verdadera relevancia.