Bitcoin gana tracción en Irán mientras el rial colapsa y crece la inestabilidad

 Bitcoin gana tracción en Irán mientras el rial colapsa y crece la inestabilidad
  • Más de $7.780 millones en actividad cripto procesados en 2025 convierten a Irán en uno de los casos más claros de adopción forzada por crisis monetaria y política.
  • Bitcoin emerge simultáneamente como refugio civil y herramienta estatal, reflejando la neutralidad de una infraestructura monetaria sin permisos.

La relación entre crisis monetaria y adopción de Bitcoin vuelve a manifestarse con fuerza en Irán. Un informe reciente de Chainalysis describe un crecimiento sostenido de la actividad cripto durante 2025, con Bitcoin como eje central tanto para ciudadanos que buscan preservar valor como para estructuras estatales que operan bajo sanciones. El dato agregado $7.780 millones procesados en el año no solo supera el ritmo de 2024, sino que revela cómo la blockchain funciona como un termómetro en tiempo real de la inestabilidad política.

Bitcoin como refugio en un sistema que pierde credibilidad

El patrón más consistente del informe es el aumento abrupto de retiros hacia billeteras autocustodiadas durante los picos de tensión social a finales de 2025 y comienzos de 2026. En las semanas previas al apagón nacional de internet del 8 de enero, el volumen de transferencias desde exchanges locales hacia direcciones privadas creció de forma notable. Para un país cuyo rial ha perdido ≈90 % de su valor desde 2018 y convive con inflación del 40–50 %, la portabilidad y resistencia a la censura de Bitcoin representan una válvula de escape tangible.

Este comportamiento no es exclusivo de Irán. En contextos de colapso institucional controles de capital, congelamientos bancarios o riesgos de desplazamiento la autocustodia se impone cuando la confianza en intermediarios estatales se erosiona. La diferencia iraní es la recurrencia: cada episodio geopolítico relevante deja huella inmediata en los datos en cadena.

Geopolítica y picos de actividad: la blockchain como barómetro

Chainalysis identifica repuntes claros tras eventos de alto impacto, desde los atentados de Kerman (enero de 2024) hasta la escalada regional de 2024–2025. La guerra de 12 días en junio de 2025, los ataques cibernéticos a Nobitex y las interrupciones en Bank Sepah coincidieron con incrementos de transacciones y cambios de custodia. La lectura es directa: cuando la infraestructura financiera tradicional falla o se politiza, Bitcoin absorbe demanda.

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Dominio estatal: el papel del CGRI

La otra cara del fenómeno es menos cómoda. El informe advierte que el ecosistema cripto iraní está crecientemente concentrado en redes vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). En el 4T de 2025, direcciones afiliadas habrían representado ≈50 % del valor cripto recibido en el país. En términos absolutos, estas billeteras captaron más de $3.000 millones en 2025, frente a > $2.000 millones en 2024.

La estimación es conservadora: se apoya en identificaciones públicas derivadas de sanciones de la OFAC y de la Oficina Nacional contra el Financiamiento del Terrorismo de Israel, por lo que la escala real podría ser mayor debido al uso de empresas pantalla y direcciones no reveladas. Estas redes, extendidas en varios países, sirven para mover ingresos energéticos ilícitos, lavar fondos y financiar actores regionales.

Neutralidad de la infraestructura, ambigüedad del uso

El caso iraní expone una verdad incómoda para el debate regulatorio: Bitcoin es neutral. Su diseño sin permisos no discrimina entre usuarios. La misma propiedad que permite a un ciudadano proteger ahorros frente a un colapso monetario también habilita a actores estatales a eludir sanciones. La tecnología no decide; lo hacen quienes la usan.

Desde una perspectiva de mercado, esto refuerza dos lecturas. Primero, la demanda estructural de Bitcoin se intensifica cuando la moneda local pierde funciones básicas. Segundo, la trazabilidad de la blockchain no impide su uso por redes sofisticadas; solo desplaza el foco hacia análisis avanzados y cooperación internacional.

Implicaciones para inversores y para el debate global

Para el inversor con experiencia intermedia, Irán no es un outlier sino un caso extremo que anticipa dinámicas replicables: presión inflacionaria, politización bancaria y adopción de autocustodia. A la vez, subraya los límites de los enfoques que atribuyen a Bitcoin una moral intrínseca. Es una infraestructura monetaria, y su impacto depende del contexto.

El aprendizaje clave es doble. En economías frágiles, Bitcoin funciona como reserva portátil cuando todo lo demás falla. En entornos de sanciones, también es utilizado por el poder. Entender esta dualidad sin idealizaciones ni alarmismos es esencial para evaluar riesgos, oportunidades y el rol de Bitcoin en un mundo donde la estabilidad ya no es la norma.