Bitcoin enfrenta un muro de oferta persistente

- $98.000 marcó el nivel donde el último intento de ruptura perdió fuerza y reactivó ventas.
- ¿Consolidación saludable o señal temprana de agotamiento del ciclo alcista?
La incapacidad de Bitcoin para sostener un movimiento por encima de los $98.000 a comienzos de enero ha reavivado un debate clave en el mercado: ¿se trata de una simple pausa dentro de una estructura alcista más amplia o de una señal temprana de que el impulso se está debilitando? Tras retroceder nuevamente por debajo de los $90.000, el precio refleja una combinación de sobrecarga de oferta, baja convicción y un entorno macroeconómico que no termina de ofrecer soporte claro al riesgo.
El rechazo reciente no se produjo en un vacío. Coincidió con niveles técnicos y on-chain que históricamente han funcionado como zonas de distribución, especialmente para los compradores más recientes. En este contexto, el mercado parece atrapado entre la expectativa de un nuevo catalizador y la presión de inversores que buscan salir al punto de equilibrio.
La resistencia estructural de los compradores recientes
El área cercana a los $98.000 coincide con el costo base promedio de los tenedores de corto plazo. Este grupo, que acumuló BTC principalmente entre principios y mediados de 2025, ha mostrado una clara disposición a vender cada vez que el precio se aproxima a su nivel de entrada.
Este comportamiento recuerda a dinámicas observadas a inicios de 2022, cuando los repetidos fracasos en recuperar los precios de equilibrio prolongaron una fase de consolidación lateral. Según los analistas, el patrón actual sugiere que el exceso de oferta no ha sido completamente absorbido, lo que limita la continuidad de los repuntes y deja al mercado vulnerable a nuevas rondas de distribución. Los datos on-chain muestran que la materialización de pérdidas está dominada por tenedores con antigüedad de 3 a 6 meses, mientras que la toma de ganancias proviene, en gran medida, de operadores que aseguran retornos relativamente modestos. Esta rotación rápida del capital es característica de mercados transicionales, donde la convicción direccional es baja y el horizonte de inversión se acorta.
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Señales mixtas en el mercado spot
A pesar del tono general cauteloso, algunos indicadores del mercado al contado han mostrado mejoras marginales. La presión vendedora en los principales exchanges se ha moderado y el delta de volumen acumulado ha comenzado a inclinarse ligeramente hacia el lado comprador. En plataformas con fuerte presencia institucional, como Coinbase, la intensidad de las ventas se ha desacelerado tras varios meses de distribución sostenida.
Sin embargo, estos cambios no han sido suficientes para confirmar un giro estructural. La acumulación actual es selectiva y defensiva, lejos del tipo de demanda agresiva que suele acompañar el inicio de una expansión de tendencia. En otras palabras, hay menos urgencia por vender, pero tampoco un apetito claro por comprar con convicción.
La demanda corporativa e institucional refuerza esta lectura. La actividad de tesorerías empresariales ha sido esporádica y muy dependiente de eventos puntuales, lo que la convierte en un soporte marginal más que en un motor de tendencia. En paralelo, los mercados de derivados muestran volúmenes de futuros comprimidos y un uso moderado del apalancamiento, mientras que las opciones reflejan expectativas contenidas más allá del corto plazo.
El peso del contexto macroeconómico
El fracaso de la ruptura técnica coincidió con un entorno macro menos favorable. La reciente volatilidad en los bonos del gobierno japonés y la escalada de tensiones geopolíticas provocaron un reajuste general del apetito por riesgo. En ese contexto, Bitcoin cayó nuevamente por debajo de los $90.000, en una jornada marcada por liquidaciones superiores a $1.000 millones en el mercado cripto. A esto se sumaron salidas relevantes en los ETF spot de Bitcoin y ether en Estados Unidos, con reembolsos combinados cercanos a los $1.000 millones, revirtiendo las entradas observadas la semana anterior. Este movimiento subraya la fragilidad del sentimiento institucional, que parece reaccionar con rapidez ante cualquier deterioro del panorama macro.

¿Consolidación o advertencia temprana?
Desde una perspectiva estructural, el mercado parece estar en una fase de construcción de base. La consolidación cerca de los $90.000 sugiere que una parte importante de la oferta ya ha sido distribuida, aunque no completamente absorbida. En este equilibrio inestable, cualquier catalizador ya sea macroeconómico, regulatorio o relacionado con flujos institucionales podría inclinar la balanza.