Bitcoin corrige tras repunte frágil

- Más de $440 millones en liquidaciones evidencian un mercado con bajo margen de error.
- ¿Puede un rally con poco apalancamiento sostenerse frente a la volatilidad macro?
Bitcoin volvió a mostrar su carácter volátil al retroceder hacia la zona de los $92.000, después de haber marcado un máximo local cercano a los $94.400. El movimiento no solo borró parte de las ganancias iniciales de 2026, sino que también dejó al descubierto una estructura de mercado más frágil de lo que sugería el repunte reciente. Lejos de un escenario de euforia, el ajuste estuvo acompañado por liquidaciones superiores a los $440 millones, un dato que obliga a analizar con mayor cuidado la calidad del impulso previo.
Desde comienzos de año, Bitcoin acumulaba una subida superior al 7%, impulsada principalmente por factores macro y de liquidez más que por una expansión agresiva del apalancamiento. El precio alcanzó un máximo local de $94.792, nivel que actuó como resistencia inmediata antes de que apareciera una ola de ventas concentrada en derivados.
El contexto general parecía favorable. La relajación de las tensiones de liquidez típicas del cierre de 2025 y el aumento de las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal en 2026 generaron un entorno más constructivo para los activos de riesgo. Este cambio de tono se reflejó en todo el mercado cripto, cuya capitalización creció en torno a $250.000 millones en apenas unos días. Sin embargo, el retroceso posterior sugiere que el mercado aún no ha construido una base sólida para un avance sostenido.
Un repunte sin exceso de apalancamiento
A diferencia de otros rallies históricos, el movimiento alcista reciente se caracterizó por bajo apalancamiento y volatilidad contenida. Este rasgo, que en principio puede interpretarse como una señal de prudencia, también limitó la capacidad del mercado para absorber shocks repentinos de oferta. Cuando el precio comenzó a ceder desde los $94.000, no existía una masa suficiente de posiciones largas altamente apalancadas que sostuviera el impulso mediante liquidaciones en cascada inversa. El resultado fue un movimiento oscilante: una caída rápida de alrededor del 3.7%, hasta la zona de $91.221, Bitcoin al momento del artículo se mantiene en los $92.034. Durante este proceso, las liquidaciones se concentraron mayoritariamente en posiciones alcistas, reflejando una sobreestimación de la fortaleza del rally por parte de traders de corto plazo.
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Desde una perspectiva estructural, este comportamiento sugiere que el mercado aún no ha entrado en lo que algunos analistas denominan un “estado ofensivo”, caracterizado por alta convicción, expansión del crédito y sentimiento claramente direccional. En cambio, predomina un entorno táctico, sensible a noticias y con recorridos limitados.
El factor institucional y la decisión de MSCI
En paralelo al ajuste de precios, el mercado recibió una señal relevante desde el ámbito institucional. MSCI anunció que no excluirá a empresas con tesorerías en criptomonedas de sus índices, entre ellas Strategy. La decisión se produjo tras una consulta en la que varios inversores expresaron su preocupación por el tratamiento de estas compañías, al considerar que algunas presentan características similares a vehículos de inversión.
Aunque MSCI ha iniciado ahora una revisión más amplia sobre cómo clasificar a empresas no operativas, el anuncio inmediato tuvo un efecto estabilizador. Una exclusión habría obligado a fondos pasivos a vender posiciones de forma mecánica, generando presión adicional sobre el mercado y una narrativa negativa para la asignación institucional en Bitcoin. Al eliminarse este riesgo a corto plazo, se reduce una fuente potencial de ventas forzadas, aunque no se despejan las dudas regulatorias de fondo.
¿Qué puede esperarse a continuación?
De cara a los próximos meses, el consenso entre analistas apunta a un escenario volátil pero constructivo, más dependiente de eventos específicos que de una tendencia alcista lineal. En la primera mitad del año, el comportamiento de Bitcoin podría seguir alternando tramos de avance con correcciones abruptas, especialmente mientras el mercado evalúa el calendario real de recortes de tasas y la evolución de la liquidez global.
En este contexto, las entradas a ETF al contado se perfilan como el principal soporte estructural. A diferencia del capital especulativo de corto plazo, estos flujos tienden a tener un horizonte más largo, contribuyendo a absorber oferta sin amplificar la volatilidad diaria. Si esta dinámica se mantiene, podría reducir gradualmente la dependencia del precio respecto al sentimiento inmediato del mercado de derivados.