Bitcoin bajo presión: el mercado apuesta a una caída

 Bitcoin bajo presión: el mercado apuesta a una caída
  • La probabilidad de que Bitcoin caiga a $69.000 subió del 11,6% al 30% en una semana en mercados de predicción.
  • BTC pierde tracción bajo los $90.000 mientras el oro capta flujos como refugio dominante.

¿Bitcoin sigue siendo el termómetro del apetito por riesgo o está perdiendo su rol como activo refugio en un entorno macro cada vez más tenso? La reciente caída del precio por debajo de los $89.000, junto con el deterioro del sentimiento en los mercados de predicción, ha reabierto un debate clave sobre el estado real del ciclo y la fortaleza de la demanda.

Durante los últimos días, el fracaso de Bitcoin para recuperar y sostener el nivel de los $90.000 ha tenido un efecto psicológico relevante. No solo se trata de un retroceso técnico, sino de un cambio en las expectativas: cada vez más participantes comienzan a contemplar escenarios de corrección más profundos, incluso en un contexto donde la estructura de largo plazo todavía no ha sido invalidada.

El sentimiento bajista gana terreno

Los datos del mercado de predicciones muestran un giro claro. En apenas una semana, la probabilidad asignada a un descenso de Bitcoin hasta los $69.000 pasó de 11,6% a 30%, y en menos de 24 horas subió desde el 22%. Este tipo de métricas no predicen el precio, pero sí reflejan cómo está cambiando la percepción colectiva del riesgo.

En paralelo, el desempeño reciente del precio refuerza esa cautela. Bitcoin cayó 6,7% en la última semana y se mantiene alrededor de los $89.000, con un retroceso cercano al 1% en las últimas 24 horas. La incapacidad de sostener los rebotes ha debilitado la narrativa de fortaleza inmediata que dominaba a mediados de enero. Esto contrasta con lo que ocurría apenas semanas atrás. El 15 de enero, Bitcoin alcanzó los $97.000, y en ese momento los usuarios del mercado de predicciones asignaban una probabilidad del 87% a un movimiento hacia los $100.000. El cambio no ha sido gradual, sino abrupto, y coincide con un entorno macro que ha vuelto a introducir volatilidad exógena.

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Fuente: TradingView

Volatilidad macro y liquidaciones masivas

Uno de los catalizadores más claros del deterioro reciente fue el shock geopolítico. Los anuncios del presidente estadounidense Donald Trump sobre la posible anexión de Groenlandia y la imposición de aranceles a países europeos provocaron una reacción violenta en los mercados globales. En solo 24 horas, se liquidaron posiciones por $865 millones, amplificando el movimiento bajista.

Posteriormente, la pausa en esos planes generó un rebote impulsivo que llevó nuevamente a Bitcoin hacia los $90.000, pero sin continuidad. En conjunto, el vaivén de titulares y rectificaciones provocó la eliminación de cerca de $2.000 millones en posiciones en un corto período de tiempo, evidenciando hasta qué punto Bitcoin se comporta cada vez más como un activo sensible al contexto macro en 2026.

Este comportamiento no implica necesariamente un cambio estructural de largo plazo, pero sí expone una fragilidad de corto plazo: la dependencia del flujo de capital especulativo y la rapidez con la que ese capital puede retirarse ante eventos externos.

Derivados estancados y capital defensivo

Más allá del precio spot, los datos del mercado de derivados refuerzan la lectura defensiva. Durante los últimos 10 días, el interés abierto agregado se ha mantenido prácticamente estancado entre 240.000 y 265.000 BTC. Este rango estrecho sugiere una ausencia de capital nuevo y una baja convicción para asumir riesgo direccional.

Esta debilidad responde a la falta de participación de actores de gran tamaño en los niveles actuales. La incertidumbre geopolítica y macroeconómica estaría llevando a los inversores a preservar liquidez, en lugar de aumentar exposición.

El oro vuelve al centro del escenario

Un elemento clave de este contexto es el resurgimiento del oro como principal refugio. En un entorno de tensión geopolítica y reajuste de expectativas macro, el metal precioso ha captado flujos que, en otros momentos, podrían haber favorecido a Bitcoin. Este desplazamiento no implica un abandono definitivo del activo digital, pero sí una revalorización del riesgo.

La lectura dominante entre varios analistas es que no se trata de pánico sistémico, sino de una rotación temporal. Bitcoin deja de ser el activo predilecto en el corto plazo, mientras el capital busca estabilidad en instrumentos percibidos como más defensivos. La clave estará en si la demanda institucional regresa con fuerza o si la cautela se prolonga.

¿Corrección saludable o señal de agotamiento?

Desde una perspectiva histórica, Bitcoin sigue mostrando una secuencia de máximos y mínimos crecientes desde comienzos de 2026, una característica típica de estructuras alcistas. Sin embargo, la diferencia actual radica en el contexto: menor interés abierto, capital más selectivo y una competencia directa con el oro como refugio.

El aumento de las probabilidades de una caída hacia los $69.000 no debe interpretarse como una predicción, sino como un termómetro del sentimiento. Revela dudas, no certezas. La pregunta central es si este período de debilidad servirá para depurar excesos y reconstruir convicción, o si marcará el inicio de una fase de corrección más profunda.

Por ahora, el mercado parece inclinarse por la prudencia. Bitcoin no ha perdido su narrativa de largo plazo, pero en el corto plazo enfrenta un entorno donde la confianza es frágil y el capital se mueve con cautela. El desenlace dependerá menos de titulares aislados y más de si reaparece una demanda sostenida capaz de absorber la oferta y devolverle impulso al precio.