Bitcoin y oro superan carteras tradicionales

- Una asignación combinada del 15 % en bitcoin y oro logró una ratio Sharpe de 0,679, casi tres veces la de una cartera 60/40 (0,237).
- ¿Puede una mezcla de activos “duros” ofrecer mejor cobertura y retorno ajustado al riesgo sin asumir la volatilidad extrema de una sola apuesta?
La discusión sobre cómo proteger el capital en un entorno de deuda creciente, déficits fiscales persistentes y ciclos de mercado cada vez más abruptos ha vuelto al centro del debate financiero. En ese contexto, una investigación reciente pone números concretos sobre la mesa y reabre una vieja discusión: ¿oro o bitcoin? La respuesta que sugieren los datos no es excluyente, sino complementaria.
La investigación, analiza cómo se comportaron distintas carteras durante más de una década. El foco está en una asignación combinada del 15 % entre bitcoin y oro, una proporción que, según el estudio, habría ofrecido el mejor equilibrio histórico entre protección a la baja y participación en las recuperaciones, sin depender únicamente de la volatilidad de bitcoin.
Una tesis que pone a prueba la cobertura del 15 %
El punto de partida del análisis no es casual. La recomendación de una asignación del 15 % a activos de cobertura ha sido defendida públicamente, como una forma de protegerse frente a la devaluación del dólar derivada del endeudamiento federal y el gasto deficitario. Tanto al oro como a bitcoin como posibles instrumentos para ese fin.
¿Qué habría ocurrido si, en lugar de una cartera tradicional 60/40 (60 % acciones, 40 % bonos), un inversor hubiese destinado un 15 % a una combinación de bitcoin y oro?
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El resultado central del estudio es claro: la cartera combinada alcanzó una ratio de Sharpe de 0,679, frente a 0,237 de la cartera 60/40 durante el mismo período. Incluso una cartera con solo oro y sin bitcoin obtuvo un Sharpe de 0,436, inferior al enfoque combinado, pero superior al modelo tradicional.
Este dato es clave porque la ratio de Sharpe no mide retornos absolutos, sino retornos ajustados al riesgo. En otras palabras, no se trata solo de ganar más, sino de cómo se gana y con cuánta volatilidad se asume ese rendimiento.
Defensa en las caídas, ataque en las recuperaciones
Para entender por qué la combinación funciona, el informe desglosa el comportamiento de bitcoin, el oro y las acciones durante cuatro grandes caídas de mercado: 2018, 2020, 2022 y 2025, utilizando datos de Bloomberg.
Durante los episodios de estrés, el patrón fue consistente:
- 2018: las acciones cayeron 19,34 %, bitcoin 40,29 %, mientras el oro subió 5,76 %.
- 2020 (COVID-19): acciones -33,79 %, bitcoin -38,10 %, oro +3,63 %.
- 2022: acciones -24,18 %, bitcoin -59,87 %, oro +8,95 %.
- 2025: acciones -16,66 %, bitcoin -24,39 %, oro +5,97 %.
En todos los casos, el oro actuó como amortiguador, reduciendo el impacto de las caídas, mientras que bitcoin mostró descensos más pronunciados. Desde una perspectiva puramente defensiva, el oro cumplió su rol histórico.
Sin embargo, el panorama cambia al observar las fases de recuperación posteriores:
- Tras la caída de 2018, bitcoin ganó 78,99 % al año siguiente, frente al 18,14 % del oro.
- Después del desplome de 2020, bitcoin repuntó 774,94 %, el oro 111,92 % y las acciones 77,80 %.
- Tras 2022, bitcoin subió 40,16 %, el oro 17,53 % y las acciones 22,82 %.
El estudio también incorpora datos preliminares de la recuperación tras la caída de 2025. Hasta ahora, el oro avanzó 19,4 % y bitcoin 18,2 %. Este ciclo aún no está completo: el período de un año posterior a la caída no finalizará hasta abril de 2026, por lo que el comportamiento definitivo de bitcoin sigue abierto.

Complementariedad frente a la dicotomía
Uno de los aportes más relevantes del informe es conceptual. En el debate público, la relación entre oro y bitcoin suele presentarse como una disyuntiva: uno u otro. Los datos históricos sugieren lo contrario.
El oro aporta estabilidad en crisis, mientras bitcoin ha demostrado una capacidad ofensiva notable en las recuperaciones. Combinados, estos efectos tienden a suavizar la volatilidad total de la cartera y a mejorar el retorno ajustado al riesgo.
Límites y consideraciones críticas
Aunque los resultados son sólidos desde el punto de vista estadístico, conviene matizar su alcance. El análisis se basa en datos históricos y no garantiza que el comportamiento futuro replique estos patrones. Bitcoin sigue siendo un activo relativamente joven, con una volatilidad estructuralmente superior a la del oro y con una sensibilidad mayor a cambios regulatorios y de liquidez.
Además, una asignación del 15 % a activos no tradicionales puede no ser adecuada para todos los perfiles de riesgo, especialmente en carteras conservadoras o con horizontes temporales cortos.