Bybit revela que 16 blockchains pueden congelar fondos

 Bybit revela que 16 blockchains pueden congelar fondos
  • Un informe de Bybit revela que 16 redes blockchain, incluyendo nombres como BNB Chain, Sui y VeChain, poseen mecanismos integrados para congelar los activos de los usuarios
  • El documento identifica tres métodos principales para ejercer este control y destaca que, si bien son herramientas eficaces contra hackeos, reintroducen una autoridad centralizada que desafía directamente el principio fundamental de la descentralización

El equipo Lazarus Security Lab de Bybit publicó recientemente un informe donde revela que al menos 16 blockchains destacadas tienen la capacidad técnica de congelar fondos de usuarios sin su consentimiento. El análisis, titulado «Blockchain Freezing Exposed», no sólo confirma la existencia de «interruptores de emergencia» por parte de la gobernanza de redes para bloquear fondos, sino que detalla los mecanismos específicos que permiten a fundaciones y validadores actuar como una autoridad central, similar a un banco tradicional, reaviviando así el debate sobre los límites de la descentralización.

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Blockchains: control y centralización

El informe de Bybit, que analizó 166 blockchains con el apoyo de inteligencia artificial (IA), identifica tres mecanismos distintos a través de los cuales las blockchains pueden implementar la congelación de fondos, esencialmente creando una lista negra de direcciones a las que se les prohíbe realizar transacciones.

El primer método es la congelación por código fijo (hardcoded), donde la lista de direcciones bloqueadas se integra directamente en el código fuente de la red. Este enfoque, utilizado por cadenas como BNB Chain, VeChain y Chiliz, hace que la lista sea pública y requiere una actualización de software o un hard fork para ser modificada.

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El segundo método es la congelación basada en archivos de configuración, una técnica empleada por redes como Sui, Aptos, Linea y EOS. A diferencia del método anterior, la lista negra se gestiona en archivos locales privados, accesibles únicamente para validadores y desarrolladores principales, lo que la oculta del escrutinio público. Para aplicar los cambios, los nodos deben reiniciarse.

Finalmente, el informe destaca un enfoque único utilizado por la cadena HECO: la congelación mediante un contrato inteligente en cadena. Este sistema permite a una dirección administradora actualizar la lista negra de forma inmediata a través de una transacción, ofreciendo el tiempo de respuesta más rápido sin necesidad de reiniciar la red.

De igual manera, el equipo de Lazarus Security Lab señala que otras 19 blockchains tiene el potencial de introducir mecanismos para el bloqueo de fondos con «cambios menores» a nivel de protocolo.

blockchains fondos congelados
Tabla de elaboración propia elaborada con asistencia de IA y con datos de Bybit.

El informe detalla varios incidentes de alto perfil en los que la capacidad de congelar fondos fue crucial para «proteger a los usuarios». El caso más reciente y que motivó el estudio fue el hackeo del exchange descentralizado Cetus en la red Sui, donde se perdieron aproximadamente $223 millones en activos. También señaló casos de BNB Chain (2022) y VeChain (2019), una de las primeras en implementar listas negras, agrega la investigación.

De esta forma, estos casos demuestran que, a pesar de las implicaciones filosóficas, la congelación de fondos se ha convertido en una herramienta pragmática para la gestión de crisis por parte de blockchains principales.

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El dilema de la descentralización: ¿protección o control?

No obstante, esta capacidad de múltiples blockchains de congelar fondos y bloquear usuarios unilateralmente genera una tensión fundamental con los principios fundacionales de esta tecnología, creando además una ruptura diferencial con respecto al espíritu y la naturaleza descentralizada promovida por Bitcoin como red.

Desde su irrupción, el ideal de la tecnología blockchain se basa en la inmutabilidad, la resistencia a la censura y la eliminación de intermediarios. Sin embargo, estos mecanismos de congelación reintroducen una figura de autoridad centralizada, un «tercero de confianza» (la fundación o un grupo de validadores) que puede decidir quién puede o no realizar transacciones, similar al poder con el que cuentan los bancos y las entidades que componen el sistema financiero tradicional.

En última instancia, surgen dudas con respecto a este tipo de iniciativas de bloqueo de fondos. En principio, casos asociados con activos ilícitos y cibercrimen crean un escenario supuestamente «válido» para aplicar estas medidas y bloqueos, pero cuya permisividad abre la puerta a una potencial instrumentalización del control de los activos y la operativa de infraestructura creada en nombre de la descentralización.

Lo que hoy se presenta como una herramienta contra el crimen, mañana podría convertirse en un instrumento de control arbitrario, erosionando la confianza en la neutralidad del sistema.