Trump, Bakkt y la nueva ola corporativa: Bitcoin como eje estratégico

 Trump, Bakkt y la nueva ola corporativa: Bitcoin como eje estratégico
  • ¿Fracaso con Trump Media? Bakkt gira su estrategia y lanza una oferta de $75M para comprar Bitcoin.
  • ZOOZ Power entra con $180M, mientras otras empresas aún se reparten entre BTC y altcoins. ¿Quién lleva la delantera?

📊 Bakkt busca recaudar 75 millones de dólares mediante la emisión de más de 6,7 millones de acciones.


📈 ZOOZ Power destina 180 millones de dólares a Bitcoin, con un nuevo CEO también ligado a HBAR.

De ser comprada por Trump Media a custodiar Bitcoin

Bakkt, una de las primeras plataformas institucionales que se presentó como el puente entre Wall Street y Bitcoin en 2018, ha tenido un recorrido accidentado. Tras años sin lograr una posición dominante en el mercado de intercambio de criptomonedas, la compañía anunció ahora una estrategia que marca un punto de inflexión: planea emitir más de 6,7 millones de acciones para recaudar aproximadamente 75 millones de dólares, fondos que serán utilizados para comprar Bitcoin y otros activos digitales.

Este movimiento llega tras el fallido intento de compra por parte de Trump Media a finales de 2023, una operación que habría integrado a Bakkt dentro del conglomerado mediático del expresidente. Aunque no prosperó, ese interés dejó clara una percepción compartida: el potencial de Bakkt radica más en su infraestructura que en su volumen de usuarios.

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Ahora, con esta emisión de acciones, la firma parece optar por transformarse en un vehículo de custodia institucional de BTC, alineándose con la narrativa de Bitcoin como activo de tesorería.

Nuevas estrategias de tesorería: maximalismo Bitcoin vs. diversificación cripto

La movida de Bakkt no es aislada. A lo largo de 2024 y 2025, numerosas empresas han comenzado a destinar parte de sus balances a Bitcoin, e incluso a otras criptomonedas. El caso más llamativo reciente es el de ZOOZ Power, empresa de infraestructura para vehículos eléctricos, que anunció una colocación privada por 180 millones de dólares para adquirir BTC.

El dato clave: Jordan Fried, presidente de Immutable Holdings (ligado al ecosistema de HBAR), fue nombrado como nuevo CEO de ZOOZ, en una maniobra que mezcla convicción por Bitcoin y experiencia previa en el mundo de altcoins.

En palabras de Fried:

“Vemos nuestra tesorería evolucionar hacia un activo estratégico que impulsa el crecimiento, la estabilidad y la diferenciación.”

Mientras tanto, Antelope Enterprise Holdings también dio a conocer una inversión de 50 millones de dólares en Bitcoin, aunque no está claro si se trata de una incursión parcial o una conversión más profunda de su política financiera.

Por otro lado, Immutable –la firma vinculada a Fried– sigue apostando por HBAR como activo de reserva, lo que refleja una tensión creciente entre dos visiones de acumulación corporativa: la adopción maximalista de Bitcoin como activo soberano y neutral, frente a la diversificación en múltiples tokens asociados a plataformas tecnológicas específicas.

El dilema de la custodia y el precedente de MicroStrategy

Lo que resulta evidente es que cada vez más compañías están explorando modelos similares al de MicroStrategy, que ha convertido su balance en una palanca para comprar Bitcoin. La diferencia es que, a diferencia de las apuestas altamente apalancadas de Saylor, estas nuevas jugadas parecen apuntar a un crecimiento orgánico o mixto mediante capital primario.

La transición de Bakkt hacia la custodia y no simplemente la acumulación, añade otra capa al modelo: posicionarse como facilitador para terceros, y no solo como acumulador de BTC. Esto podría darle un rol estratégico más sostenible si logra establecer relaciones con fondos institucionales, family offices y fondos de pensiones que busquen exposición a BTC sin riesgos operativos.

Una lección para los inversores: modelos opuestos, misma narrativa

El caso de Bakkt, ZOOZ, Immutable y Antelope revela que, aunque el punto de entrada sea distinto, las empresas comienzan a coincidir en una narrativa compartida: el dinero fiduciario pierde poder, y Bitcoin u otros criptoactivos pueden funcionar como instrumentos de cobertura, diferenciación y proyección a futuro.

El tiempo y el rendimiento comparativo dirán si la visión maximalista de Bitcoin –como la de Bakkt y ZOOZ– es más efectiva que la diversificación en activos como HBAR, ETH o stablecoins corporativas. Pero lo que ya no es debatible es el cambio estructural en las políticas de tesorería empresarial, donde Bitcoin deja de ser una curiosidad para convertirse en un activo estratégico.

Lo que hasta hace poco parecía una jugada exclusiva de MicroStrategy o Tesla, ahora se replica con diferentes matices. Para el inversor informado, el análisis no debe centrarse solo en quién compra Bitcoin, sino cómo y con qué propósito lo integra en su estructura corporativa.

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