ETF cripto en especie: ¿avance o privilegio para Wall Street?

 ETF cripto en especie: ¿avance o privilegio para Wall Street?
  • Wall Street gana terreno con los reembolsos en BTC y ETH, mientras el acceso minorista sigue limitado.
  • ¿Aprobará la SEC un modelo que excluye al público general en favor de los grandes jugadores?

La aprobación de los ETF de Bitcoin al contado marcó un antes y un después en la relación entre los activos digitales y el sistema financiero tradicional. Sin embargo, a medida que los grandes emisores buscan optimizar la operativa con reembolsos en especie —es decir, en BTC o ETH y no en efectivo—, surgen nuevas dudas sobre a quién realmente beneficia esta evolución.

Mientras se vislumbra una mayor eficiencia para los fondos cotizados en bolsa (ETF), también se consolida una estructura que, por ahora, favorece a Wall Street y excluye al inversor minorista de las ventajas del canje directo con criptoactivos.

Cambios regulatorios: impulso para los grandes jugadores

En las últimas semanas, cinco de los principales emisores de ETF —Ark 21Shares, Fidelity, Invesco Galaxy, VanEck y WisdomTree— presentaron enmiendas ante la SEC para modificar el mecanismo actual de sus fondos. El objetivo: permitir creaciones y reembolsos en especie, es decir, intercambiar directamente Bitcoin o Ethereum por acciones del ETF, eliminando la necesidad de operar con efectivo.

Actualmente, el modelo aprobado por la SEC obliga a los clientes a entregar dólares al emisor, quien luego compra los criptoactivos subyacentes. Con el cambio propuesto, el inversor autorizado entregaría directamente BTC o ETH, replicando el funcionamiento de otros productos cotizados en bolsa (ETP) respaldados por materias primas, como el oro.

Suscríbete y recibe las mejores actualizaciones e informes en tu bandeja de entrada

La eficiencia que permitiría esta medida es incuestionable: reduciría costos operativos, eliminaría la doble exposición al tipo de cambio cripto-dólar y mejoraría la sincronización entre el ETF y su activo subyacente.

¿Y el minorista? Aún fuera del juego

No obstante, mientras los beneficios técnicos son evidentes para las instituciones, el inversor minorista permanece excluido del nuevo esquema.

En otras palabras, los únicos con capacidad para operar directamente en especie serán los grandes intermediarios financieros, como bancos, fondos o mesas de negociación registradas. Los particulares seguirán accediendo a los ETF como lo hacen hoy: comprando y vendiendo participaciones en mercados secundarios, sin posibilidad de redimir en BTC o ETH.

Este modelo ha sido comparado con algunos ETF de oro que permiten canjes físicos, pero solo para instituciones acreditadas. Y aunque a futuro podría abrirse la puerta a una mayor inclusión, por ahora la distancia entre el inversor promedio y el activo real sigue siendo grande.

La postura de la SEC y sus implicaciones

En su momento, la SEC justificó su preferencia por los reembolsos en efectivo apelando a preocupaciones sobre el lavado de dinero. Al restringir la custodia y el manejo directo de criptoactivos solo a los emisores, se evitaba que corredores de bolsa no registrados tuvieran contacto con BTC o ETH.

No obstante, con jurisdicciones como Hong Kong presionando por permitir reembolsos en especie desde el inicio, la SEC enfrenta ahora un dilema: mantener su enfoque restrictivo o ceder terreno frente a la competencia internacional y la demanda institucional.

¿Un paso más hacia la institucionalización?

Lo que está en juego no es solo una cuestión técnica o regulatoria. La implementación de reembolsos en especie consolidaría aún más la posición de Wall Street como el principal puente entre Bitcoin y el sistema financiero.

Aunque algunos ven en esto una señal de legitimación y madurez, otros advierten sobre una posible concentración del poder. El riesgo es que los beneficios de la tecnología descentralizada terminen capturados por una minoría de jugadores centralizados.

Por ahora, los cambios favorecen la operativa institucional. La adopción minorista, la soberanía financiera y el acceso directo al activo subyacente siguen siendo una promesa lejana. Pero si estos ajustes logran demostrar su eficacia, podrían sentar las bases para una apertura futura más inclusiva.